“What I love about her is her emotion, her true emotion. She’s a ball of energy and emotion all together, quite an amazing thing. From the first time I saw her, I thought I want her to be my girlfriend.”
Ivan Vasiliev, el hombre de los saltos, habla así de su novia, Natalia Osipova, la bailarina rusa tan conocida por su Don Quijote. Sin duda foman una pareja de escándalo, algo así como los Jolie-Pitt pero en vez de Hollywood los situaríamos en los mejores teatros del mundo. Alexei Ratmansky, el entonces director artístico del Ballet Bolshoi, confió en ellos para una actuación en Covent Garden años atrás, a pesar de las críticas que recibieron ambos a causa de su físico o su entrenamiento: a ella la tachaban de "no-clásica" por haberse formado como gimnasta antes de ingresar en la Moscow State Academy of Choreography y por lo tanto, ser demasiado atlética; y él por no tener el pedigree de la escuela Bolshoi. Después de su magnífico Don Quijote dejaron con la boca abierta a todo el mundo y a partir de ese momento nacieron dos estrellas que hasta el día de hoy son inseparables tanto en su vida sentimental como en los escenarios. Son un pack, de hecho hace relativamente poco tiempo, anunciaron su partida del Bolshoi, para bailar con la compañía del teatro Mikhailovsky de San Petesburgo, la que debe de estar radiando de felicidad por su nueva doble adquisición, más que valiosa.
Durante las pasadas navidades retransmitieron en la 2 una gala en la que participaban algunas de las figuras más importantes del mundo de la danza. En ella actuaron la delicada Uliana Lopatkina, Irina Perren (la vi hace un año con el Kirov bailando el Lago en Londres, no me acabó de gustar, puede que fuese únicamente en el papel de Odette/Odile) y la nueva promesa Olga Smirnova, recién salida del horno de la Vaganova Ballet Academy y que según profesores y críticos nos enocontramos ante una nueva futura estrella. Como no, en la gala no podían faltar la pareja de oro: Osipova y Vasiliev, que deslumbraron a todos los espectadores con sus fouettés y sus saltos. Realmente es increíble como Ivan Vasiliev salta, o mejor dicho "vuela" por el escenario, y junto a Natalia son pura energía, capaces de llenar el escenario con solo levantando una pierna. El mismo verano que vi el Lago del Kirov, Vasiliev debutó en Spartacus en Covent Garden, una pena que me enterase demasiado tarde, él solo tenía 22 años.
Natalia Osipova para Vogue Rusia
Ivan Vasiliev en Jeune Homme


Quina pasada de cos! A mi les ballerines molt primes no m'agraden!
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<3
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